martes, 17 de septiembre de 2013

¿Qué es el amor?

En una de las salas de un colegio había varios niños. Uno de ellos preguntó:

—Maestra, ¿qué es el amor?

La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en hora de recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajesen lo que más despertase en ellos el sentimiento del amor.

Los chicos salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:

—Quiero que cada uno muestre lo que trajo consigo.

El primer alumno respondió:

—Yo traje esta flor, ¿no es linda?

Cuando llegó su turno, el segundo alumno dijo:

—Yo traje esta mariposa. Vea el colorido de sus alas; la voy a colocar en mi colección.

El tercer alumno completó:

—Yo traje este pichón de pajarito que se cayó del nido, hermano: ¿no es gracioso?

Y así los chicos, uno a uno, fueron colocando lo que habían recogido en el patio.Terminada la exposición, la maestra notó que una de las niñas no había traído nada, y que había permanecido quieta durante todo el tiempo. Se sentía avergonzada porque no había traído nada. 

La maestra se dirigió a ella y le preguntó:

—Muy bien, ¿y tú? ¿No has encontrado nada?

La criatura, tímidamente, respondió:

—Disculpe, maestra. Vi la flor y sentí su perfume; pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma por más tiempo. Vi también la mariposa, suave, colorida, pero parecía tan feliz que no tuve el coraje de aprisionarla. Vi también el pichoncito caído entre las hojas, pero… al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí devolverlo al nido.  Por lo tanto, maestra, traigo conmigo el perfume de la flor, la sensación de libertad de la mariposa y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo mostrar lo que traje?

La maestra agradeció a la alumna y le dio la nota máxima, considerando que había sido la única que logró percibir que “sólo podemos traer el Amor en el corazón.”

domingo, 8 de septiembre de 2013

La Princesa

Había una vez una princesa, que quería encontrar un esposo digno de ella, que la amase verdaderamente. Para lo cual puso una condición: elegiría marido entre todos los que fueran capaces de estar 365 días al lado del muro del palacio donde ella vivía, sin separarse ni un solo día. Se presentaron centenares, miles de pretendientes a la corona real. Pero claro al primer frío la mitad se fue, cuando empezaron los calores se fue la mitad de la otra mitad, cuando empezaron a gastarse los cojines y se terminó la comida, la mitad de la mitad de la mitad, también se fue.

Habían empezado el primero de enero, cuando entró diciembre, empezaron de nuevo los fríos, y solamente quedó un joven.Todos los demás se habían ido, cansados, aburridos, pensando que ningún amor valía la pena. Solamente éste joven que había adorado a la princesa desde siempre, estaba allí, anclado en esa pared y ese muro, esperando pacientemente que pasaran los 365 días.


La princesa que había despreciado a todos, cuando vio que este muchacho se quedaba empezó a mirarlo, pensando, que quizás ese hombre la quisiera de verdad. Lo había espiado en Octubre, había pasado frente a él en Noviembre, y en Diciembre, disfrazada de campesina le había dejado un poco de agua y un poco de comida, le había visto los ojos y se había dado cuenta de su mirada sincera. Entonces le había dicho al rey:

- Padre creo que finalmente vas a tener un casamiento, y que por fin vas a tener nietos, este es el hombre que de verdad me quiere.

El rey se había puesto contento y comenzó a prepararlo todo. La ceremonia, el banquete e incluso, le hizo saber al joven, a través de la guardia, que el primero de Enero, cuando se cumplieran los 365 días, lo esperaba en el palacio porque quería hablar con él.
Todo estaba preparado, el pueblo estaba contento, todo el mundo esperaba ansiosamente el primero de Enero. El 31 de Diciembre, el día después de haber pasado las 364 noches y los 365 días allí, el joven se levantó del muro y se marchó. Fue hasta su casa y fue a ver a su madre, y ésta le dijo:

- Hijo querías tanto a la princesa, estuviste allí 364 noches, 365 días y el último día te fuiste. ¿Qué pasó?, ¿No pudiste aguantar un día más?

Y el hijo contestó:

- ¿Sabes madre? Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo y, a pesar de eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor, pudiendo hacerlo, no me evitó una sola noche de sufrimiento. Alguien que no es capaz de evitarte una noche de sufrimiento no merece de mi, Amor, ¿verdad madre?

Cuando estás en una relación, y te das cuenta de que pudiendo evitarte una mínima parte de sufrimiento, el otro no lo hace es, porque todo se ha terminado.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Los 3 Leones

En la selva vivían tres leones. Un día el mono, el representante electo por los animales, convocó a una reunión para pedirles una toma de decisión. Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero para una gran duda en la selva: existen tres leones y los tres son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos deberá ser nuestro Rey? 

Los leones supieron de la reunión y comentaron entre si: 

Es verdad, la preocupación de los animales tiene mucho sentido. Una selva no puede tener tres reyes. Luchar entre nosotros no queremos ya que somos muy amigos… Necesitamos saber cual será el elegido, pero, ¿Cómo descubrirlo?. 

Otra vez los animales se reunieron y después de mucho deliberar, le comunicaron a los tres leones la decisión tomada: 

Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos que ustedes tres van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la cima será consagrado nuestro Rey. 

La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada. 

El primer león intentó escalar y no pudo llegar. 

El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado. 

El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado. 

Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey? 

En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra: 

-¡Yo sé quien debe ser el rey! Todos los animales hicieron silencio y la miraron con gran expectativa 

¿Cómo?, preguntaron todos. 

Es simple… dijo el águila. Yo estaba volando bien cerca de ellos y cuando volvían derrotados en su escalada por la Montaña Difícil escuché lo que cada uno dijo a la Montaña 

El primer león dijo: ¡Montaña, me has vencido! 

El segundo león dijo: ¡Montaña, me has vencido! 

El tercer león dijo: ¡Montaña, me has vencido, por ahora! Pero ya llegaste a tu tamaño final y yo todavía estoy creciendo. 

La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: él es el rey de si mismo, y está preparado para ser rey de los demás. 

Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado El Rey de los Animales. 

Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las dificultades o situaciones que tengas. Tus problemas, por lo menos la mayor parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú. Tú todavía estás creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos. Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.

jueves, 5 de septiembre de 2013

El loco

En un pueblo rodeado de cerros habitaba un loco, la gente del pueblo le llamaba así : "EL LOCO", ¿y porqué le llamaban así ?, 

¿Qué acaso hacia cosas disparatadas, cosas raras, cosas diferentes a lo que hacen la mayoría de las personas, al menos en ese pueblo ?. 

La gente al verlo pasar se reía y se burlaba de él, humildemente vestido, sin posesiones, sin una casa que se dijera de su propiedad, sin una esposa ni unos hijos ; **un desdichado** pensaba la gente, alguien que no beneficiaba a la sociedad, **un inútil** comentaban otros. 

Más he aquí que este viejo ocupaba su vida sembrando árboles en todas partes donde pudiera, sembraba semillas de las cuales nunca vería ni las flores ni el fruto, y nadie le pagaba por ello y nadie se lo agradecía, nadie lo alentaba, por el contrario, era objeto de burla ante los demás. 

Y así pasaba su vida, poniendo semillas, plantando arbolitos ante la burla de los demás. Y he aquí que ese ser era un gran Espíritu de Luz, que poniendo la muestra de como se deben hacer las cosas, sembrando, siempre sembrando sin esperar a ver el fruto, sin esperar a saborearlo. 

Y sucedió que un día cabalgaba por esos rumbos el Sultán de aquellos lugares, rodeado de su escolta y observaba lo que sucedía verdaderamente en su reino, para no escucharlo a través de la boca de sus ministros. Al pasar por aquel lugar y al encontrarse al Loco le preguntó : 

_ ¿Qué haces, buen hombre ? 

Y el viejo le respondió :

-Sembrando Señor, sembrando

 Nuevamente inquirió el Sultán : 

-Pero, ¿cómo es que siembras ? Estás viejo y cansado, y seguramente no verás siquiera el árbol cuando crezca. ¿para qué siembras entonces?

A lo que el viejo contesto : 

-Señor, otros sembraron y he comido, es tiempo de que yo siembre para que otros coman. 

El Sultán quedo admirado de la sabiduría de aquel hombre al que llamaban LOCO, y nuevamente le preguntó : 

-Pero no verás los frutos, y aun sabiendo eso continuas sembrando... Por ello te regalaré una monedas de oro, por esa gran lección que me has dado. El Sultán llamo a uno de sus guardias para que trajese una pequeña bolsa con monedas de oro y las entregó al sembrador.

 El sembrador respondió : -Ves, Señor, como ya mi semilla ha dado fruto, aún no la acababa de sembrar y ya me está dando frutos, y aun más, si alguna persona se volviera loca como yo y se dedicara solamente a sembrar sin esperar los frutos sería el más maravilloso de todos los frutos que yo hubiera obtenido, porque siempre esperamos algo a cambio de lo que hacemos, porque siempre queremos que se nos devuelva igual que lo que hacemos. Esto, desde luego, sólo cuando consideramos que hacemos bien, y olvidándonos de lo malo que hacemos. 

El Sultán le miró asombrado y le dijo : _ ¡Cuánta sabiduría y cuánto amor hay en ti !, ojalá hubiera más como tú en este mundo, con unos cuantos que hubiese, el mundo sería otro ; más nuestros ojos tapados con unos velos propios de la humanidad, nos impiden ver la grandeza de seres como tu..

Ahora me retiraré porque, si sigo conversando contigo, terminaré por darte todos mis tesoros, aunque sé que los emplearlas bien, tal vez mejor que yo. ¡Qué Alá te Bendiga! Y terminado esto, partió el Sultán junto con su séquito, y el Loco siguió sembrando y no se supo de su fin, no se supo si termino muerto y olvidado por ahí en algún cerro, pero él había cumplido su labor, realizó la misión, la misión de un Loco. Y así hermanos, este cuento sirve para ilustrarnos lo que muchos seres hacen en este mundo, pero callados, sin esperar recompensa y he aquí que se requieren muchos locos en el mundo, seres que repartan la Luz, que den la enseñanza, que sean guías en este mundo tan hambriento de la enseñanza espiritual. 

miércoles, 16 de enero de 2013

Cuartel de la vida

En aquel cuartel general no se reclutaban soldados, tampoco había armas, ni siquiera había generales, o mandos militares... En aquel cuartel vivían otros seres, seres que nadie había visto jamas. Algunos de ellos eran:

Amor, amistad, ilusión, felicidad, ternura, cariño....

Cada año al llegar la navidad se repartían por todo el mundo...

El amor, solía ir hasta aquellos que eran parejas, muchos jóvenes, y otros no tantos, a los más mayores como no creían en el, no había muchos a los que visitar, le encantaba acudir por las noches y rociarlos con sus polvos de amor...

Amistad no era tan cascarrabias como amor y siempre tenía muchísimo trabajo eran días dónde el hermano ilusión hacia de las suyas y le daba más trabajo... Ni tenía horarios, allí donde había más de una persona ganas igual si eran niños, o mayores tenía polvos de amistad para todos... Era el más querido, el más anhelado..

Ilusión, por esas fechas es cuando más trabajaba leé encantaba rociar con sus polvos sobre todo a los niños pero también a muchos mayores, aunque estaba algo preocupcada vez eran menosado últimamente cada vez eran menos, y cuanto más mayores más difícil era que sus polvos funcionarán...

Felicidad era la que más disfrutaba de su trabajo, entre los que les daba felicidad estaban las familias y los grupos de amigos, aunque a veces había familias que no lograba ,que fueran felices y tampoco aquellos que estaban solos, por eso apenas los visitaba...

Ternura, sin embargo rara vez acudía a lugares donde no hubieran niños o parejas a punto de ser papas, decía que los demás no eran merecedores, era un poco selectivo pero eso sí se empleaba siempre a fondo

Y cariño.... Bueno cariño iba casi siempre acompañando a ternura, eran un gran equipo, pero también acudía a rociar con sus polvos a los mayores, era un trabajo hermoso

Ha decir verdad trabajaban casi todo el año pero en esas fechas es cuando más de empleaban a fondo.